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lunes, 15 de abril de 2013

El antiguo y señorial Hotel Carrasco reciclado por la cadena francesa SOFITEL

LIFE IS MAGNIFIQUE IN MONTEVIDEO


El Río de La Plata baña Montevideo, a la que regala arena fina, brisa fresca y horizonte lejano. El agua y el cielo se encuentran en este río ancho como mar, y son testigos de la resurrección de uno de sus guardianes más antiguos: El Hotel Casino Carrasco, inaugurado en 1921. En este palacio de estilo neoclásico abrió sus puertas el Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa luego de un proceso de restauración que lo llevó a sus orígenes y lo dotó de todas las comodidades de un hotel de lujo. 
Ubicado en la zona más exclusiva de la ciudad, rodeado de casas de estilo con amplios jardines —y la playa como una antesala que bordea las cambiantes aguas del Plata— el Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa resulta un marco insuperable para disfrutar de una placentera estadía en una de las capitales más atractivas de la región. En cada rincón del Sofitel Montevideo se respira la perfecta conjunción del art de vivre francés con la cultura local y se puede admirar un proceso de reconstrucción meticuloso y cuidado, respetuoso del entorno y de su valor patrimonial.
Sus huéspedes podrán además disfrutar en el Casino Carrasco de una propuesta de entretenimiento de vanguardia, con 3.000 m2 destinados a mesas de paño y slots,  una exclusiva sala VIP y un área de espectáculos.  Más de 110 habitaciones de seis categorías diferentes, el protagónico So Spa, el restaurante 1921 y los servicios que brinda este hotel de lujo, generan el escenario perfecto para quienes pretenden conocer o redescubrir Montevideo, la encantadora capital del cono sur.


La restauración el edificio 
El trabajo de restauración se inició con una minuciosa investigación académica, basada en la historia escrita, oral y fotográfica del edificio.  Más de cien personas trabajaron exclusivamente en recuperar la mayor superficie edilicia nunca antes restaurada en el Uruguay. El equipo estuvo integrado por profesionales locales, arquitectos argentinos que venían de trabajar en la recuperación del Teatro Colón, maestros yeseros egresados de la Escuela de Restauración de La Habana y estudiantes uruguayos de la Escuela Nacional de Bellas Artes, reclutados y formados por Carrasco Nobile (empresa adjudicataria del Hotel Casino Carrasco) para que una vez terminada la obra lograran mantener y preservar el patrimonio arquitectónico del edificio. La estrella del proceso de restauración es el piano nobile, planta principal del edificio.

Una joya de la arquitectura montevideana
El joven abogado, político y empresario Alfredo Arocena (1869-1947) concibió en Carrasco, a principios del siglo pasado, la creación de un balneario alejado y exclusivo al que la clase alta montevideana  concurriría para pasar el verano. Los arquitectos franceses Jaques Dunant y Gastón Louis Mallet, que contaron con la colaboración del uruguayo Félix Elena, proyectaron el edificio en 1912. El Hotel Casino Carrasco abrió en 1921 y, acorde con su categoría, alojó allí a personalidades de la talla de Albert Einstein, Federico García Lorca y Getulio Vargas, entre otros. Un siglo después, el arquitecto responsable del proyecto de reconstrucción del edificio, Adrián Ibarroule, destaca que “la idea principal y rectora del proyecto fue recuperar la construcción, un tesoro del patrimonio histórico y cultural del Uruguay, tal y como fue concebido por nuestros colegas franceses en 1912. También debían incorporarse nuevas superficies como el casino y el estacionamiento para casi 200 vehículos. Por tratarse de un edificio clásico de basamento, desarrollo y remate, nuestra propuesta incorporó el casino y el estacionamiento debajo del nivel cero y rodeando la construcción existente. Esto nos permitió ubicar en el piano nobile las áreas principales del hotel.”

Arquitecto Adrián Ibaroule , de IAG Arquitectos , responsable del proyecto de reconstrucción del edificio.



Interiorismo y diseño: La concepción de la decoración mantiene la impronta del diseño interior de los palacios de la cadena Sofitel en Marruecos, Holanda y Egipto. La propuesta de interiorismo reinventó el pasado y logró traducir la herencia del lugar a lo contemporáneo. Un aroma francés y sudamericano se respira en todos los rincones del hotel, logrando una perfecta conjunción de ambas culturas.


El arquitecto argentino Francisco López Bustos, director del estudio de interiores que lleva su nombre, con reconocida experiencia en decoración de hoteles en Argentina, fue el responsable de hacer realidad el proyecto. López Bustos tenía en sus antecedentes el haber llevado adelante la propuesta de interiorismo del Sofitel Arroyo y de la Mansión del Four Seasons, por citar solo dos de sus destacados trabajos. “El hotel está integrado por tres sectores centrales: el piano nobile, las habitaciones y el So Spa”, explica López Bustos. “En revestimientos, muebles, puertas y placares de habitaciones se usó madera, en este caso el nogal entintado marrón grafitado. En textiles y pinturas se usaron los ocres y los musgos, tanto en tapizados como en cortinados, que además tienen un corte actual y mucha presencia”.  
El mobiliario es de líneas modernas no convencionales. En los baños se disfrutan los mármoles beige, de procedencia alemana, y los revestimientos color chocolate, traídos especialmente de España. Las habitaciones y suites tienen un fuerte espíritu residencial. En el piano nobile se encuentran los ambientes de recepción del hotel: el lobby, el Tea Gallery, el restaurante 1921, y el lounge bar Thays. “En el restaurante 1921 se recurrió a la paleta plateada, tanto en muros como sobre mobiliario Louis XVI lustrado negro. Los tonos de las alfombras varían entre los marrones y los beige, y la iluminación se apoya en la profusión de muchos elementos reflejantes del cristal que cuelga del cielo raso”, destaca López Bustos.


Rossana y Carina Peralta restauraron aproximadamente 45 muebles y piezas

Roxana y Carina Peralta, licenciadas en artes plásticas y  responsables de la empresa Estuco, se encargaron de la restauración  y conservación del mobiliario del Hotel Carrasco. Carina destacó:"  para lograr la restauración del histórico mobiliario y de las diferentes piezas desarrollamos métodos de conservación  tradicionales como el acabado de lustre francés, realizado completamente a mano, la reintegración del oro a la hoja, el retapizado con almohadillados y resortes en cobre, métodos  reversibles que dejan entrever el paso del tiempo en cada pieza.




Detalle de vitrales recuperados

Se recuperaron objetos, vitrales, arañas, muebles y esculturas de principios del siglo XX y se colocaron en sus espacios originales. Las esculturas que Arocena trajo de Europa hace un siglo para decorar los jardines del hotel, ‘El acecho’, ‘La espina’ y ‘La vendimia’, fueron restauradas centímetro a centímetro para lucir la fuerza y el vigor originales e instaladas en un marco de particular belleza. Sofitel revivió el alma de un gigante adormecido y lo convirtió en el hotel más lujoso de la ciudad para que siguiera siendo testigo de momentos memorables.
























netmedia argentina


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